Noruega. Día 3. El chacacha del tren.

Por fin los Fiordos...

El plan para nuestro tercer día en Noruega era claro, ir hasta Flam donde veríamos el primer fiordo del viaje, y tomar el famoso tren hasta Myrdal.

El viaje de Beitostolen a Flam era de tan solo 160 km, que nos llevó casi dos horas  y media de viaje, pero que sin embargo nos permitió hacer una parada para ver la iglesia de Borgund.

Esta iglesia (Stavkirke) es una de las denominadas iglesias vikingas, de hecho es la mejor conservada remontándose su origen a 1200, construida en madera y con dragones adornándola.

Tras esta y otras paradas técnicas finalmente llegamos a Flam, una pequeña población turística al borde del Fiordo de los Sueños (Sognefjorden), donde comienza el trayecto de ascenso en tren (Flamsbana) hasta la estación de Myrdal.
El trayecto ida y vuelta es de aproximadamente 2 horas y cuesta la friolera de 40 euros, siendo un bonito ascenso entre montañas y cascadas, y donde por primera vez en el viaje sentimos la presión turística.


En el viaje de subida el tren iba bastante vacío lo que nos permitió observar con mayor detalle las montañas y tomar fotografías del paisaje a uno y otro lado del tren.
A mitad de camino el tren para junto a una enorma cascada donde los turistas pueden bajar a tomar fotografías.
Es en este sitio donde se produjo uno de los hechos más bizarros de toda nuestra estancia en Noruega. Cuando todos los turistas estaban tomando fotos junto a la cascada,  comenzó de manera inesperada a sonar una música new age. "Sorprendentemente" una mujer vestida con un traje medieval azul eléctrico  y una peluca rubia, empezó a bailar, a aparecerse y desaparecerse junto a la cascada.

Continuamos camino a Myrdal en el tren, a lo largo de acantilados y túneles, en un viaje bonito, pero desde luego no tan espectacular como esperábamos. Pensábamos pasar unas horas paseando por Myrdal, pero tristemente descubrimos que es únicamente una estación en mitad de la montaña, donde no se puede hacer nada sino esperar al tren. Por ello de manera inmediata, nos volvimos a subir al Flamsbana, que en este viaje de descenso al fiordo iba repleto de gente ya que en Myrdal muchos turistas hacen conexión con otros trenes.

Nos costó bastante encontrar sitio en el vagón,  pero esto nos permitió entablar conversación con otros turistas, unos españoles y un matrimonio canadiense. Estos últimos, de Victoria en el oeste de Canadá, hacían un espectacular viaje de 5 semanas por el norte de Europa.

De regreso a Beitostolen decidimos parar en Aurland, un pueblo precioso desde el que se podía observar en todo su esplendor el Fiordo de los Sueños.



Llegamos a Beitostolen donde tras nuestra compra diaria en el Spar, pasamos cerca de una hora buscando los cubos de la basura, y es que los noruegos no lo ponen fácil, escondiendo los contenedores todo lo que pueden.
Los chicos prepararon unos estupendos macarrones al horno, y preparamos el plan para el día siguiente: BESSEGEN.

Tengo que reunir fuerzas para hablar de este capítulo del viaje... sin duda el día que más nos marcó de nuestra estancia en Norway.

XOXO




Comentarios

  1. Cualquiera que lea esto diría que las noruegas han aprendido a teletranstortarse. Y nada más lejos de la realidad, porque eran dos tipas vestidas igual.

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  2. De hecho yo diría que el traje de una de las tipas tenía alguna mancha que el de la otra no tenía... ¿no os fijasteis?

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