Día 1. Nápoles y Costa Amalfitana. Sorrento

Aquí dejo un breve relato de un viaje de 12 compañeros de trabajo a la zona de Sorrento y a Nápoles (octubre 2021).

¿Qué podría salir mal? 

Spoiler: Nada

Llegamos muy temprano al aeropuerto de Nápoles, desde donde teníamos previsto coger un autobús de línea hasta Sorrento. Estuvimos esperando bajo un sol de justicia una hora, porque el primer autobús estaba lleno. (Creo que puede ser más cómodo coger un VTC o similar).

El trayecto nos llevó por la bahía de Nápoles, bajo la mirada inquietante del Vesubio, donde el paisaje estaba lleno de edificios de viviendas, invernaderos y polígonos industriales, sin solución de continuidad. La densidad de población en esta zona era impresionante, teniendo en cuenta el riesgo que sigue suponiendo el volcán.

Vesubio, Bahía de Nápoles
Llegamos a Sorrento a medio día, y dejamos las maletas en el hotel donde estaríamos tres noches: Hotel Sorrento City, muy céntrico y coqueto, con pequeñas habitaciones, pero con un buen desayuno y una estupenda terraza. 
Corso Italia, Sorrento

Tras organizar las habitaciones, salimos a comer en el “Il Leone Rosso”,  donde empezamos a degustar la maravillosa comida italiana (espagueti con almejas, con langosta y crema de limón…).



Después de la comida dimos nuestro primer paseo por Sorrento bajando hasta el mar. Las playas no son de arena fina, sino de piedras, y en su mayor parte son de acceso privado. En esa tarde tan cálida vimos a varios valientes bañándose entre las casetas a rayas blancas y azules.

Puerto, Sorrento

Playa pública, Sorrento
En el puerto reservamos una excursión a Capri para el día siguiente, con náutica Sic-Sic https://www.nauticasicsic.com/es/embarcaciones.

Puerto, Sorrento
Entre el pueblo de Sorrento y el mar hay un desnivel impresionante, que se salva por varias escaleras y ascensores. Bajamos por Luigi de Maio hasta el puerto y subimos por las escaleras que llegan a la Villa Comunale, a un pequeño parque con un  balcón sobre la bahía de Nápoles.

Playa-club privado, Sorrento

Saliendo de la plaza, por un pequeño arco, accedimos al Claustro de San Francisco (entrada gratuita).

Ya de noche y sin muchas ganas de cenar, nos tomamos nuestro primer Spritz en la Syrenuse, un restaurante muy “mono”, en la misma plaza Tasso, centro neurálgico del turismo en Sorrento

 Mapas del día:



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